Como fluye nuestra energía y como protegernos.




Entender como funciona el flujo energético que generamos, y entender como es el flujo energético al que estamos conectados, es vital para comprender como interactuar en este sistema parasitario, y no quedar exhaustos en según qué situaciones en las que estamos expuestos, rodeados de vampiros energéticos y portales orgánicos.

La energía que fluye alrededor nuestro que llega desde el espacio, es generado desde el planeta, y desde la flora y fauna, son energías puras sin carga emocional, estas energías no solo portan un elemento vital para la vida, también portan todo tipo de datos esenciales para la comunicación entre seres vivos. Nosotros participamos retroalimentando este flujo, recibimos y a la vez emitimos, por lo que a menor escala participamos igual que cualquier orbe del cosmos, es en este “fluir” donde encontramos sentido a la popular cita “somos parte de un todo”.

Somos una fuente, conectados a múltiples fuentes, que a su vez están conectadas a múltiples fuentes. Esto siempre se entendió de forma vertical, en una pirámide, creando una jerarquía mental, con una fuente primaria y suprema, pero en realidad es multidireccional y no jerarquizada en absoluto.

Al igual que con las células, virus y bacterias que pueblan nuestro organismo, las cuales todas forman parte de nosotros y todas cumplen una función, en ese “como es arriba es abajo” nosotros cumplimos una misma función con el planeta y este a su vez con la galaxia, es algo sencillo de comprender y ver que todo está engranado, y todo funciona gracias a que todos cumplen su cometido.

Pero en toda regla hay una excepción, y esa es la que ocurre en nuestro planeta, con un sistema contra natura, en el que hay una gran cantidad de personas que ignoran su función real en esta vida y en este mundo, que depredan y consumen a su propia especie por ignorancia en su mayoría. En este sistema existen una gran cantidad de, se podría decir, “células” que atacan a sus iguales, como en una especie de Lupus global.

Hay que dejar de ser productivos para empezar a ser útiles.




La era industrial y el modo de vida capitalista, nos programó para ser productivos. Androides humanos cumpliendo una jornada laboral en un trabajo que es más importante que su propia familia, ya que de él depende la supervivencia, en el que al acabar la jornada se lleva al hogar todos los problemas que ese trabajo le ocasiona, siendo tema de conversación en la mesa, y en el tiempo de ocio, produciendo y trabajando incluso en sueños.

Producir y consumir es el mantra de esta sociedad, es el equilibrio de una dualidad asumida de forma inconsciente, en el cual solo hay que responsabilizarse de su trabajo, obviando todas las demás ocupaciones a terceros, los cuales ocuparan el rol familiar como una parte más de la producción laboral, con lo cual, nos encontramos con la parte fundamental por la cual  la fragmentación social y la fragmentación familiar forman parte de esa normalidad vital asumida por todos. Mama salió de casa para ser liberada como mujer, convirtiéndose en una esclava como Papa, delegando el cariño y el tiempo familiar al sistema.

Hoy día casi todas las personas tienen el rol productivo de la era industrial tan integrado en su ser que cualquier planteamiento alternativo a este sistema, es un anatema. No solo les es imposible imaginar algo distinto sino que lo rechazan, piensan que el simple hecho de plantearlo, pone en riesgo su estabilidad mental y emocional.

Planteamientos como el trabajar sin remuneración, vivir sin necesidad de dinero, y compartir todo en comunidad, les provoca un estado de desasosiego y ansiedad que cortan de forma radical cualquier debate porque su mentalidad de esclavo traumatizado no les permite ver los barrotes de su propia prisión.

El salario siempre ha sido la remuneración del esclavo, aquel al que privaron de todo privilegio y compensaban con un poco de sal. Hoy día no solo no es distinto sino que es peor. La sal fue sustituida por dinero imaginario, o como mucho, trozos de papel los cuales no nos pertenecen. Según cobramos los salarios, ese dinero es revertido inmediatamente en bienes y servicios que pertenecen a los mismos que nos esclavizan, por lo tanto, el dinero (salario) nunca estuvo en nuestro poder.

Producimos aquello que consumimos en un círculo vicioso, como la pescadilla que se muerde la cola, como el hámster que corre en la rueda, comemos lo regurgitado en un sinfín. Nos dejamos la vida y las energías inútilmente en una labor que no nos beneficia, ni nos aporta nada, es más, somos infelices gracias a ello.

La incertidumbre nos acucia aún más cuando ese sistema no nos garantiza la capacidad de servir para aquello que nos programó, y tampoco nos garantiza cubrir nuestras más mínimas necesidades, cuando ya no seamos productivos.

Así que con la crisis sistémica se ponen en marcha la agenda eugenésica, programándonos para aceptar que sobramos, y que debemos aceptar que el sistema nos elimine, por lo tanto aceptado que la culpa es nuestra y nuestra la responsabilidad. Acogiendo deportivamente los recorte sociales y las derogaciones de leyes que garantizaban un mínimo de estabilidad a los más desfavorecidos.

¿Sabes lo que es un Ser Humano?




A cualquiera que le plantees esta pregunta, automáticamente te responderá de forma afirmativa, es más, le parecerá una pregunta estúpida por lo obvia que parece, pero estoy seguro de que muy pocos saben que significa ser humano.

Lo académicamente aceptado se reduce a la acepción científica del homo sapiens y poco más, un mono que camina y es un poco más inteligente que el resto de monos, eso es básicamente y resumido todo lo que significa para la ciencia un ser humano.

Puedes buscar el origen etimológico de la palabra en sí, y lo que ha ido significando en distintas lenguas a lo largo de la historia, lo que tampoco ayuda mucho, es más, puede que incluso te confunda y te produzca recelo al no identificarte.

Para la mayoría de las personas, es algo que son o que aparentan ser. Para ellos un ser humano es eso que aparentamos y que nos distingue e los animales, por el lenguaje, por la capacidad de vestirnos, ver la tele, practicar deporte o beber cerveza.

Es lógico, casi nadie se plantea dudas mínimamente existenciales, o que arrojen luz sobre lo que somos, tenemos nuestra rutina definida y nos entregamos a ella.

Si obviamos lo físico, la apariencia homínida no nos define como humanos, lo que realmente nos define como Seres Humanos es nuestra conciencia, y las capacidades que ella nos otorga como la empatía o la capacidad de sentir amor incondicional. Nuestra sensibilidad, nuestras emociones, nuestra creatividad, nuestra naturaleza humilde y el trato con los afines, nos distinguen de otras especies mucho más racionales y frías.

¿Por qué plantear esta cuestión?

Que creíamos entonces y que sabemos ahora. (Que nos enseñó la falsa espiritualidad)



Como todo niño que empieza a andar, necesita de asideros, avanza con paso torpe, se agarra a todo lo que encuentra a su alcance y finalmente cae, una y otra vez. Así hasta que su cuerpo se fortalece, su equilibrio mejora y sus extremidades responden como su mente ordena. Este periodo es corto en la vida de un ser humano, un periodo breve en el que debe aprender el juego de prueba error, hasta que es lo suficientemente fuerte como para no necesitar de nada para moverse por su entorno. Sin embargo en el aprendizaje espiritual, ese periodo en el que necesitamos de esas muletas hasta que aprendemos a valernos por nosotros mismos, nos dura toda una vida y aun así, no logramos aprender lo suficiente como para no necesitar un punto de apoyo, un tutor o un guía, que nos ayude a no tropezar y caer una y otra vez.

¿Qué sucede cuando nuestro sistema y las personas que nos educan, solo nos adoctrina y no nos enseñan a madurar espiritualmente?

Que o bien seguimos a rajatabla esa doctrina impuesta sin plantearnos nada más allá de ese cercado mental, o bien si en el caso hipotético despertamos de esa ilusión, lo que nos sucede es que nos movemos torpemente agarrándonos a cualquier cosa con visos de autenticidad, cayendo en una trampa tras otra, empujados por la inexperiencia, la necesidad de creer y esa sensación de abandono perpetua que en un principio no ayuda a replantearnos nuestra existencia, pero que también nos empuja a los brazos de cualquier desaprensivo con ansias de llenarse el bolsillo.

Esto no pinta un panorama halagüeño, y ciertamente es así, puesto que nos educan para trabajar, producir y competir. La ciencia y la religión usan métodos similares tutelándonos a través de sus fórmulas, los unos basadas en un mundo puramente físico y material, y los otros basados en una espiritualidad basada en el sacrificio, la culpa y el miedo. Al final la combinación de ambas, nos deja plenamente capacitados para cargar con pesadas y esclavas tareas, sin posibilidad de escape, puesto que todo lo que conocemos es lo que vemos y lo que no vemos, hemos de temerlo y entregarnos a ello en sacrificio.
Despertar a esto y madurar espiritualmente, supone responsabilizarnos de nosotros mismos, saber que nuestros actos tienen consecuencias, y pueden dañar a terceros, que somos soberanos, tenemos libertad de elección, tenemos conciencia y somos algo más que un cuerpo físico, que nuestra libertad no debe sobrepasar el respeto a los demás seres vivos, que somos individuos independientes dentro de un inmenso colectivo, y que no somos ni más, ni menos que nadie.

¿Qué nos enseña actualmente la pseudo-espiritualidad que propaga de distintas formas este sistema?

Básicamente no nos enseña nada, pero si podemos aprender. Aprendemos a base de errar, de tropezar y caer, de decepcionarnos con nosotros mismos y de no volvernos a perdonar caer en otra trampa más.

Repasemos algunas de las doctrinas que aún se imparten a través de gurús, médiums, maestros, contactados, personal coaching y otras formas distintas de etiquetarse para continuar captando gente inquieta con un gran potencial, y un miedo y una culpa que aun arrastran de su paso por la religión institucional.

La Vida es incompatible con un Universo Holografico.






Cuando nos enfrentamos a una experiencia extrasensorial, sea propia o ajena, es muy raro que no nos marque para siempre, es algo que se sale, no solo de lo común, sino que se sale de los paradigmas para los que hemos sido educado y programado. Da igual el cómo o el por qué, el caso es que siempre hay un antes y un después, es algo que de algún modo nos transforma y es sin duda para siempre.

Personalmente en estos últimos años he tenido la oportunidad de acceder no solo a las experiencias propias, sino también a las compartidas por otros que al igual que yo, o bien lo buscaban o se lo encontraron irremediablemente. En ambos casos tuvieron que lidiar con el shock que rompe todas tus creencias de un solo golpe, y que por mucho que te cuenten no acabas de comprender del todo, también te ves en la vicisitud de no poder expresar con claridad esa experiencia por lo que queda aún más en lo subjetivo, aun a riesgo de no solo no ser comprendido, sino de ser tomado por loco.

Si entrar a debatir que hay o que encuentras, que sensaciones vives y como te cambia. Excluyendo el modo o la situación, si esta llego de forma natural o fue buscada a través de sustancias, concentración, meditación, etc… querría centrarme en la base, en lo que acaba de fondo de todo esto.

Si bien la mayoría de las experiencias suelen ser reveladoras, y cambian nuestra forma de percepción ante la vida y ante las situaciones futuras, nuestra forma de relacionarnos y nuestra forma de concebir ciertos conceptos cambian de forma radical y se podría decir que la persona acaba pasándolo todo a través del tamiz de esa experiencia.

Particularmente he tratado de analizar todos estos datos, tanto los personales, como los ajenos, he tratado de eliminar todo el adorno de la experiencia, las sensaciones y las subjetividad que pueda añadir cada uno, y finalmente se desprenden básicamente dos tipos de experiencia puras.

Un sistema invertido contra la economía del bien común






La Biblia es una crónica de un tiempo pasado no admitido, en ellas se relatan unos hechos acaecidos en un tiempo pretérito en el cual nos es señalado de forma meramente especulativa, y del cual debemos imaginarnos simplemente, ya que ningún estamento oficial, ni siquiera la religión que propaga estos escritos se pronuncia o pone algo más de luz sobre las inmensas lagunas que ofrece estos textos supuestamente sagrados. Esta falta de claridad ha dado pie a decenas de interpretaciones de los mismos, dando pie a que convivan distintas interpretaciones de un mismo texto y esto de pie a luchas intestinas por ver quién tiene la razón, luchas a muerte que abrieron conflictos que miles de años después aún siguen sin resolverse, lo que da como resultado, un planeta que cree en un mismo credo matándose por interpretar de distintas formas un mismo credo. 

Si discriminamos la imaginería religiosa, y eliminamos ese halo sacro, el libro al final es un relato de como unos y otros se han repartido el planeta y de cómo ese dios o dioses, dejaron al cargo del mismo a una progenie, como herederos universales y gestores provisionales hasta el día que esos mismos dioses finalmente regresen y retomen la actividad. Hoy día ni siquiera esos herederos que gestionan el planeta y supuestamente heredaron la Tierra, creen en sus propios dogmas, pero este es otro cantar.

No nos debería extrañarnos que la iglesia distinga a la biblia como un viejo testamento. Todos sabemos que un testamento es un texto legal en el que un proclamado, “legítimo dueño” de unos bienes, lega por escrito a su descendencia un patrimonio el cual estos desde ese instante, se hacen dueños legítimos al amparo de la ley.

En este caso, el testamento es la Biblia y de los herederos poco se sabe, a pesar de que intuimos mucho y sospechamos más sobre ellos, ya que sufrimos en nuestras carnes la pésima gestión de esa herencia, y digo gestión, porque esa era la condición expresada, ya que esos legítimos dueños legaron sus propiedades hasta su regreso, eso está explícitamente reflejado, no legando la propiedad, sino dejando a los herederos como simples gestores en usufructo.


Es tiempo de division.

Publicado el 14/09/2014 en redes sociales.



Es tiempo de división, es tiempo de fragmentación, es tiempo de medievalización, es tiempo de oscuridad o eso quieren hacernos creer…


Cuando el rebaño se revoluciona, lo acotamos con un redil que no es fácil saltar, el nacionalismo. Tras el fracaso del ebola, la nueva falsa bandera se llama nacionalismo, enfrentar hermano contra hermano por un ínfimo trozo de tierra y una bandera manchada de sangre. Da lo mismo Cataluña, País Vasco, Escocia…

Ellos no buscan que nos identifiquemos, que busquemos en nuestras raíces o que potenciemos nuestra cultura, solo quieren el enfrentamiento.

Divide y vencerás…

Y aparentemente lo están consiguiendo, mientras nos digan que esa tierra y ese trapo somos nosotros, nos seguiremos engañando y nos seguirán venciendo los mismos. Aun seguimos sin ser capaces de ver quien
orquesta estas campañas separatistas,cuando digo separatista no me refiero al
territorio, si no al humano, por que lo separan de su hermano, de su esencia, de su libertad.

Si el rebaño da problemas, pongamosle un cercado mas pequeño, da lo mismo si la granja se llama España o Reino Unido, da lo mismo, por que seguiremos siendo un rebaño, si somos incapaces de ver lo que nos une y solo vemos la diferencia, no como una riqueza, si no como una excusa para continuar alimentando mas el odio, seguirán ganando los mismos.

No somos ciudadanos de una comarca, no somos ciudadanos de una nación, somos ciudadanos de un PLANETA.

Y mientras sigamos la zanahoria de banderita y la identidad nacional, no podremos salir del redil. Mientras sigamos creyendo que somos insignificantes, unos tristes monos venidos a más, seguiremos pensando como monos, esperando una recompensa por hacer lo que el amo ordena, pero sintiéndonos cobardes, cobardes por no atrevernos a tomar el lugar que nos corresponde, cobardes por conformarnos con la opinión mediática, cobardes por no atrevernos a llamar hermano a nuestro hermano, cobardes por no atrevernos a señalar a aquellos que intentan separarnos.

No hay mas nación que el Planeta y no hay mas bandera que la humana, ese debe ser nuestra premisa de ahora en adelante y olvidarnos de los pequeños cotos que nos ofrece el sistema, cotos de caza donde la inteligencia es perseguida y la identidad mal entendida.

¿De verdad quieres seguir viviendo en una granja?

Cuando un planeta entero espera ser conquistado por el corazón humano.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...